¿Las IAs reemplazarán al ser humano?

¿Las IAs reemplazarán al ser humano? 




¿Pueden reemplazar las máquinas los trabajos que hoy realizan los seres humanos y llegar a ser más ‘inteligentes’? Esa es una de las grandes incógnitas que ha planteado el desarrollo tecnológico en los últimos años.


Sobre la posibilidad de que las máquinas puedan reemplazar al ser humano, Gershenson, doctor en diseño y control de sistemas auto-organizantes por la Vrije Universiteit Brussel, aseguró que, a pesar de que las máquinas han derrotado al hombre en distintas disciplinas desde hace mucho tiempo, por ejemplo en el ajedrez, nos encontramos lejos de que una máquina pueda reemplazar a un humano.
Uno de los primeros argumentos a esta aseveración es que la inteligencia artificial existente se desarrolla ad hoc a un propósito, “por dominios”, lo cual implica, por ejemplo, que “existen autos autónomos, pero un auto autónomo no puede manejar una moto”. Esto significa que para que el ser humano sea reemplazado, se necesitarían una infinidad de máquinas con distintas habilidades, y no sólo una.
Además, las funciones que realizan las máquinas resultan complementarias a las que realizan los seres humanos, por lo que no es apropiado verlas como en competencia: “es como si en un proceso evolutivo pensáramos que hay una competencia entre peces y mamíferos (...) en general podemos coexistir”, explicó.
Más allá de si una máquina puede reemplazar en tareas específicas a un humano, situación que se ha visto ya al menos en ciertas industrias, la inteligencia artificial implicaría el uso de dispositivos (máquinas) capaces de percibir su entorno y llevar a cabo acciones basadas en decisiones basadas en procesos cognitivos similares a los que desarrolla el ser humano.
Durante su ponencia, el especialista en sistemas auto-organizantes también contempló la perspectiva ética donde, por ejemplo, si una máquina cobra la relevancia de un humano, cabría la posibilidad de que éstas demanden también “derechos”.
José Negrete Martínez, considerado precursor de la IA en México, aseguraba que al tratar de construir sistemas artificiales que imitaran la mente humana sería posible comprender mejor cómo funciona. A este respecto, Gershenson consideró que “la inteligencia artificial no sólo sirve para construir, sino también para tratar de entendernos a nosotros mismos”.
Retomando el cuestionamiento inicial sobre si las máquinas reemplazarán a los humanos en un futuro próximo, el investigador universitario concluyó: “sobre el futuro, soy optimista porque al final las máquinas que creamos aumentan nuestras capacidades (...) estamos desarrollando una simbiosis".

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